Outdoor Training para empresas

El Outdoor Training es una metodología de formación que se basa en reproducir situaciones empresariales a través de simulaciones y de actividades al aire libre.

Es lo que llamamos una "metodología vivencial", por que el punto de partida es la experiencia que viven los participantes. Después de estas situaciones "fuera del aula", se analiza de forma conjunta lo sucedido, se exploran las analogías que existen con la realidad de las organizaciones. Posteriormente el aprendizaje se integra a través de la asimilación de modelos conceptuales de psicología y management (Kolb, Hertberg,...). El aprendizaje, en definitiva, se produce a través de la vivencia del equipo, del análisis de esta y de su conceptualización posterior.

El último paso del proceso consiste en transferir lo aprendido a la empresa a través de acciones y proyectos concretos.

LA FORMACIÓN EXPERIENCIAL vs OUTDOOR TRAINING

En el marco de las políticas de incentivos para empresas, en los últimos años, es habitual la organización de eventos para equipos de trabajo, especialmente equipos directivos. Este tipo de jornadas, llamadas Outdoor Training, ofrecen a los participantes, mediante diferentes juegos, un ambiente distendido en el que conseguir un mayor acercamiento entre las personas.

El Outdoor Training es una acción lúdica, no una acción formativa, pues no persigue aprendizajes concretos. Ahora bien, más allá de la diversión y la mejora del clima laboral, ¿qué objetivo se consigue con estas actividades?

Si realmente buscamos una utilidad en la organización de dinámicas, ejercicios o juegos, debemos poner la atención en otro tipo de formación: La Formación Experiencial.

LA FORMACIÓN EXPERIENCIAL APLICADA A LAS DINÁMICAS DE GRUPO

La Formación Experiencial pone el foco en las necesidades concretas de las organizaciones y en sus equipos de trabajo. Los ejercicios y las dinámicas son diseñados partiendo de un diagnóstico y asumiendo objetivos concretos.

La estructura del proceso experiencial pasa por las siguientes etapas diferenciadas:

  • estudio de necesidades (fase previa)
  • definición de ejercicios y dinámicas
  • desarrollo de jornadas
  • experimentación
  • planes de acción.

En primer lugar, antes de acometer cualquier tipo de acción, se determinan los objetivos a alcanzar. El estudio de las necesidades de la organización y sus personas es el punto de partida para determinar qué queremos conseguir: el desarrollo de una visión compartida, la cohesión del equipo de trabajo, mejoras en la comunicación, fomentar un estilo de liderazgo integrador y común, y, en general,cualquier aspecto que contribuya al crecimiento de la organización desde las personas que la integran.

Una vez determinadas las actividades idóneas, los participantes en las jornadas las acometen siguiendo el proceso propuesto por la Formación Experiencial. En la Formación Experiencial, después de la explotación de cada uno de los ejercicios, los participantes disponen de material de apoyo donde detallan todas las oportunidades de mejora que van encontrando. Para ello cuentan con la intervención de formadores, llamados en este caso facilitadores, para que los participantes adquieran los aprendizajes deseados.

¿Qué hacemos con todos los aprendizajes alcanzados?

La Formación Experiencial utiliza herramientas para recoger y canalizar todos estos aprendizajes. Estas herramientas se traducen en Planes de Acción, es decir, en un seguimiento para llevar al día a día del participante los aprendizajes alcanzados durante las jornadas formativas.